lunes, 28 de septiembre de 2009

LAS SECUELAS PSICOLÓGICAS DE LAS VIOLACIONES, ¿DERECHOS O DECISIONES?




LAS SECUELAS PSICOLÓGICAS DE LAS VIOLACIONES,
¿DERECHOS O DECISIONES?


Por: Dra. Frances Roulet
Doctora en Psicología Clínica
Maestra de UTESA

En los últimos meses se ha estado debatiendo desde cuándo se debe proteger la vida, y quienes han de protegerla, olvidando quienes son los que tienen los derechos. Y parece haber un debate de quienes tienen que decidir, y de quienes dependen estas decisiones. Mientras, nuestros periódicos se llenan de noticias de aquellos inocentes que tienen que ser protegidos desde el momento que se convierten en un ser humano palpable y productivo. A estos simbólicamente se les están pisoteando la dignidad y sus derechos. A éstos, pensamos que no existen o son invisibles mientras a mi no me pase. Este artículo es dedicado a todas las personas que no saben el daño psicológico que produce un acto de violencia como un acto de violación o un ultraje sexual. Es fácil hablar mientras no se sienten a las víctimas muy de cerca. Pero ya que la palabra de moda es “Derechos”, entonces les he de explicar los derechos que pierde un ser humano, y esto es si sobrevive, cuáles son las huellas psicológicas como vivencias traumáticas a las cuales las víctimas han de tener para el resto de sus vidas. La humanidad siempre ha estado buscando justedad, y se ha recogido mucho tiempo en la historia tratando de aplicar la justeza, no solo dominicana sino mundial, para haber llegado hasta donde los seres humanos conocemos como la civilización actual.
El nivel de violencia que se está viviendo ha deshumanizado a las personas escondiéndose detrás del miedo. Las violaciones a los derechos humanos se están usando como estrategias políticas en las cuales se encuentran amenazando el derecho a la vida y a la libre expresión para adquirir y mantener sus derechos, después de haber sido tratados como tercera y cuarta clase social. Es aún más indignante, más violento le etiquetamos “violaciones a los derechos humanos”.
Las violaciones a los derechos humanos clasifican en dos grupos a las víctimas. Las que de forma directa son afectadas por las torturas o las que están desaparecidas, y las que son víctimas indirectas, las cuales son conformadas por los familiares o allegadas.
Desde el 1999 la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas definieron los términos de “víctima” claramente. De acuerdo con las Naciones Unidas el término de “víctima “ ha sido definido de la siguiente forma “una persona es víctima cuando, como resultado de acciones u omisiones que constituyen violaciones de derechos humanos o normas del derecho humanitario, sufre daño físico o mental, sufrimiento emocional, pérdidas económicas o imposibilidad de ejercer sus derechos fundamentales como persona”.  
Freud definió el término de trauma psicológico como “cualquier experiencia que produzca efectos perturbadores como miedo, ansiedad, vergüenza, dolor físico, puede operar como trauma. Y el recuerdo del trauma, actúa como un cuerpo extraño que mucho después de su entrada, continua siendo un agente que opera”.


Los efectos psicológicos dependerán de la edad y el grado de violencia ejercido, la educación de la persona y cómo recibió el acto de violencia. Mientras sepamos y no concienticemos que la falta de educación, el miedo y la desesperanza nos dominen seguirán las violaciones a los derechos humanos. El acoso, hostigamiento, mobbing, miedo, amenazas, violaciones sexuales, todas son diferentes formas de violencia, pero aún no solo viola las leyes sino que todas son violaciones a los derechos humanos.


Los efectos colaterales de las violaciones de los derechos humanos son psicológicos, el pueblo dominicano se ha desarrollado en los últimos 30 años como un pueblo lleno de confusiones, temores, impotencias, hostilidades, angustias, un sentido de pérdida de seguridad, un estrés elevado, pesadillas recurrentes, retraimientos sociales, niveles de ansiedades elevadas y sentimientos de culpabilidad. Estos sentimientos de culpabilidad se han desarrollado por haber respaldado una regla, persona o un sistema social que ha roto un valor solidario. Y por ende, presentándose como problemas de concentración, falta de sueño o perturbaciones en el sueño, sentimientos de persecución, inhabilidad de expresión y una indefensión aprendida a no poder conceptualizar la verdad y la realidad de lo que está sucediendo a su alrededor. Pero no solo estas conductas se han podido desarrollar y evidenciar, sino que podemos observar la desconfianza en los demás, la indiferencia social, la poca tolerancia ante diversas circunstancias o situaciones o personas, corrompiendo todos los esquemas por las cuales hablamos y predicamos pero no ejercemos. Estas conductas sostenidas han estado desarrollando un sociedad con problemas psicosociales y psicológicos o psiquiátricos pues los niveles de suicidio/homicidio están en aumento, los trastorno del estado del ánimo (depresión), los trastornos de ansiedad por igual, el trastorno de angustia o trastorno de estrés postraumático.
Pero, lo mas escalofriante es que les estamos entrenando a los niños a ser menos tolerante, más agresivo, les enseñamos a acosar y ejercer el mobbing. A ser ignorante, pero no por falta de conocimiento académico sino por no tener la habilidad de poder conceptualizar las diferencias entre el bien y el mal. Pues les estamos enseñando a corromper la conducta modificándola a un conducta inadecuada a través de las mentiras, engaños y simulaciones, violentando los derechos de quien o quienes estén a lado tuyo. Nuestros hijos criados y desarrollándose en este tipo de ambiente, surgirán careciendo de habilidades sociales de suma importancia, careciendo empatía con aquellos que son diferentes a ellos por las circunstancias que sean. Y aquellos que hemos sido criados tendremos que adaptarnos o morir. Pues el que ignora y decide por el silencio y no ejercer sus derechos, decidió morir.


El impacto de otra persona ejerciendo tus derechos tiene consecuencias graves como individuo y como miembro de una sociedad. El símbolo de Las Mariposas fue una de las batallas simbólicas más importante en este país. Pues, representa la libertad política, la lucha de la libertad física, la seguridad, la moral, especialmente para la libertad de la mujer y sus derechos como el voto y toma de decisiones, a vivir sin miedo ni hostigamiento, acoso o mobbing en una sociedad de igualdad y equidad, y el derecho como niña o niño a desarrollarse con seguridad e igualdad humana.


Hoy, en pleno Siglo XXI seguimos siendo un grito silencioso de los derechos del individuo, de la mujer, y de la niñez. Y es importante resaltar que el derecho a la libertad de tomar decisiones responsables y conscientes solo le compete al individuo llamado humano y no a un pedazo de papel que toma valor a conveniencia de un grupo. John F. Kennedy dijo una vez que “La democracia es una forma superior de gobierno, porque se basa en el respeto del hombre como ser racional”… aun quiero pensar que somos mujeres, niñas, niños y hombres racionales con derechos individuales. Y no una sociedad con límites abusivos, y sin garantías reales para los seres humanos.

EL PSICÓLOGO CLÍNICO EN ATENCIÓN PRIMARIA: UNA INTERVENCIÓN NECESARIA EN UN SISTEMA MULTIDISCIPLINARIO



EL PSICÓLOGO CLÍNICO EN ATENCIÓN PRIMARIA: UNA INTERVENCIÓN NECESARIA EN UN SISTEMA MULTIDISCIPLINARIO



Por: Dra. Frances Roulet
Doctora en Psicología
psicologiaclinica.ayuda@gmail.com



La Psicología Clínica durante mucho tiempo ha sido menospreciada y discriminada por muchos profesionales de la salud, sin embargo, estas circunstancias no han logrado ocultar la realidad de la necesidad fundamental de los servicios en atención primaria de la Psicología. En la Constitución de la Organización Mundial de la Salud se refleja una clara definición de salud, ésta la define como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de dolencias o enfermedades.” De acuerdo con la OMS, en los últimos años, las investigaciones realizadas han puesto al descubierto que la salud mental que afecta intrínsecamente a la salud física y ésta a su vez afecta la salud mental. Especialmente a lo que se refiere con lograr un estado más completo de bienestar, ambos factores son completamente inseparables. Ambas salud se relacionan con el desarrollo de una Sociedad sana y apta para trabajar plenamente en el desarrollo de una Nación como ésta. Los estigmas y ciertos factores como la pobreza, desigualdades sociales, la ignorancia funcional, la falta de educación, el desinterés, exceso de estrés y otros factores sociales son altamente dañinos para nuestra salud mental. Hace muchos años atrás que en los países desarrollados dejaron a un lado los estigmas que acompañan aquellas personas que visitan un psicólogo clínico.

En República Dominicana, lamentablemente, no existe ningún tipo de organismo nacional que vigile los derechos humanos y que tenga la autoridad legal para supervisar los establecimientos de salud mental (hospitales psiquiátricos o privados, unidades psiquiátricas en los hospitales generales, programas residenciales públicos o privados) y mucho menos, que puedan imponer sanciones a las violaciones de los derechos humanos de los pacientes o a la Ley No. 12-06. Especialmente cuando ésta última establece claramente en el Capítulo III, Artículos del 15 al 20, los derechos básicos, las libertades fundamentales, y las condiciones de vida en estas mismas instituciones de salud mental, (OMS, 2008).

La Psicología Clínica moderna a través de las investigaciones científicas y sus experiencias han desarrollado protocolos y técnicas psicoterapéuticas eficaces en las intervenciones de crisis y la prevención en sus diversos niveles (primaria, secundaria y terciaria). En el proceso de salud-enfermedad (crónica o terminal), diversos estudios han observado que el comportamiento humano se encuentra completamente interrelacionado, ya sea como un factor causal, de facilitador o de mantenimiento del problema perse, pero también como factor protector en el que co-ayuda a la preservación de la salud, y es, por ésta misma razón que la Organización Mundial de la Salud ha estado enfatizando y prioritizando que no existe salud sino hay salud mental.

Los psicólogos con Maestría en Clínica o Doctorados en Psicología Clínica están como profesionales de la salud, expertos en el manejo del comportamiento humano, capacitados de competencias que constituyen un elemento primordial e indispensable en un equipo multidisciplinarios a la vanguardia de la salud; que a menudo es desaprovechado y menospreciado por el resto del equipo multidisciplinario de la salud.

En este artículo reflexivo hago hincapié para destacar la gran necesidad y responsabilidad que tenemos todos como profesionales de la salud y entes sociales de éste país, que la Atención Primaria es prevención e implica una combinación de servicios y tratamientos no solo en el área de la medicina sino que se necesita integrar la atención psicológica desde que el paciente requiera la atención médica para que la SALUD del paciente sea eficaz y/o pueda tener una mejor calidad de vida.

Los psicólogos ya han podido probar una evidencia científica en el cual los factores psicosociales contribuyen en diferentes enfermedades, de las cuales podemos mencionar: las enfermedades coronarias, oncológicas, VIH, etc., y se está trabajando con las intervenciones que puedan ayudar a que los pacientes puedan vivir aún más saludables. Pero si bien es cierto también se ha podido comprobar científicamente que los factores psicosociales pueden exacerbar y empeorar las enfermedades que sufren las personas que necesitan estar bajo un cuidado más estricto. Por otro lado, existen otros estudios científicos que avalan que son estos mismos factores psicosociales que interfieren en la recuperación de dichas enfermedades cuando son minimizados o ignorados por los profesionales de la salud.

De acuerdo con Nancy Frasure-Smith, Ph.D., Profesora de McGill University School of Medicine en Montreal Heart Institute, los pacientes deprimidos tienen una probabilidad 3 veces mayor de morir durante el año siguiente de su ataque cardíaco, que aquellos no deprimidos, independiente de la severidad de su ataque cardíaco inicial. Este mismo estudio identificó sorprendentes diferencias en el género. El 50% de las mujeres presentaron una depresión postinfarto comparadas con el 25% de los hombres (probabilidad dos veces mayor), a pesar de que la frecuencia de muerte es la misma en ambos sexos, (Psychosomatic Medicine, Vol. 61, No. 26, 1999).

El Dr. Jeffrey Fisher, médico y profesor del Weill Medical Collage, planteó que las enfermedades cardiovasculares no deben ser tratadas únicamente desde una perspectiva estrictamente médica; él entiende que los cardiólogos deberán trabajar con los psicólogos clínicos para abarcar tantos los aspectos físicos como psicológicos propios de la enfermedad. El y sus colegas entendieron que los psicólogos clínicos deberían estar involucrados en todos los aspectos de la medicina, ya sea ayudando a los pacientes a lidiar con su estrés o ayudándoles a adherirse a los tratamientos médicos. El Dr. Fisher enfatizó que necesitamos darnos cuenta que la mente es una gran e importante parte de nuestro cuerpo y bienestar. En fin la realidad es que los pacientes serán siempre los únicos beneficiarios de la colaboración entre la Psicología y la Medicina. Por consiguiente, unamos las fuerzas para el bien común de nuestros hermanos dominicanos, y recordemos de acuerdo con OMS “No existe la SALUD sino hay SALUD MENTAL.”

miércoles, 16 de septiembre de 2009

EL PRESTIGIO SE GANA CON LAS IDEAS AJENA… ¿Y NO HACEMOS DAÑO?


EL PRESTIGIO SE GANA CON LAS IDEAS AJENA…

¿Y NO HACEMOS DAÑO?


Por: Dra. Frances Roulet

Doctora Psicología Clínica

psicologíaclinica.ayuda@gmail.com


Los griegos en su proceso de conquista helenizaron a los dioses egipcios renombrándolos y relacionándolos con los divinidades griegas. La diosa Egipcia Anethet, después de ser helenizada y renombrada paso a representar la divinidad griega Anát, por lo que ha sido lo suficientemente representativo en la descripción de la conducta que hoy día se está haciendo daño.

En la actualidad ésta conducta con su presencia y ejecución, sin duda alguna la observamos a diario, y ya ha manifestado las consecuencias serías en la conducta humana y sus actividades. Este desafío conductual, para aquellos quienes optan por inclinarse a tipificar aquellas expresiones de supervisores que aportan poco o nada en sus labores y desempeño a tareas o que su presencia, contrario a la opinión mal formada, desmotiva al personal haciéndoles perder su interés por la innovación, producción o mejoras en los procesos que pudiesen llevar las funciones laborales a una mejor o actualización de las funciones administrativas o académicas. Un ejemplo de ésta conducta negativa, desviada y no funcional realmente es con los estudios de Robert Rosenthal, Psicólogo Social, (1985) y sus Efectos Pigmaleón y Galatea (basados en los estudios de Robert Kane Mertón, Sociólogo para el 1950.

Sin embargo, existen un sin número de ejemplos que no se han destacados, donde los autores no son de renombre, ni lumbreras de la humanidad, ni ostentan posiciones de importancia, pero cuya chispa de ingenio se observan opacada por la agilidad de un tercero quien utiliza su poder o condición para apropiarse o tomar ventaja en el área laboral. Y, aunque socialmente existen mecanismos legales para defender el derecho de autor en las gestiones, a éstos se le continúan permitiendo el plagiar y exponer como propias la falta de respeto a la propiedad intelectual de su personal, pareciendo éste, obviamente, el carecer de valores; y que sin sea considerado como una falta conductual grave, pues forman parte de la cultura y modelo mental de quienes la conforman.

Es justamente en donde comienza a perfilarse lo que conocemos como el Síndrome de Anát. Este síndrome fue identificado por el Dr. Félix Socorro, quien observó las características definió el concepto del Síndrome de Anát de la siguiente forma:

“La conducta deliberada y consciente de un individuo de presentar como propias, ante sus superiores o escenario deseado, sugerencias o cualquier tipo de iniciativas generada por terceros para presentarlas como propias ante sus superiores, seguidores o escenarios deseado.” Esta conducta negativa y obsoleta se presenta en todos los niveles de recurso humano, por lo que se presenta como una conducta de necesidad de reconocimiento y fortalecimiento de imagen. Los responsables por adjudicarse estas ideas ajenas, planteamientos innovadores o propuestas poseen un modus operandi, y son los que acostumbran a ser representantes de las áreas destacadas y no en el verdadero responsable del mismo, o del grupo precursor del mismo.

Es importante que entendamos que no es solo las ideas y proyectos; cuando se analiza el comportamiento del Síndrome de Anát implica la observación del desarrollo, informes o trabajos de investigación, entre otros, son solicitados por los jefes a sus subordinados para luego ser presentados como propios ante sus superiores.

Está claro que este tipo de conducta orientada únicamente para ganar prestigio, respeto y reconocimiento a través del uso y apropiación de ideas ajenas termina generando entre los subordinados resentimientos, desmotivación y desinterés por añadir valor y prestigio a su desempeño, pues están conscientes de que difícilmente le serán reconocidos sus méritos.

Las principales características del Síndrome de Anát son:

· Conducta vinculada a personas oportunistas.

· Carencia de valores éticos.

· Frecuente en personas con poder.

· Común en organizaciones cuya línea de mando es vertical.

· Surge en empresas o instituciones donde se desestime el talento del personal y se atribuya el éxito a los líderes.

El Síndrome de Anát es una conducta psicológica que atenta contra la innovación, el buen desempeño laboral, la comunicación, el trabajo en equipo, detrimento de las relaciones interpersonales, desconfianza en el recurso humano, temor a exponer las ideas con fines de evitar el plagio, disminución de la iniciativa individual, visualización del trabajo como algo rutinario y el reconocimiento al mérito. Produciendo un estrés y medio ambiente no saludable a nivel laboral, pues, es ésta misma conducta genera una apatía y desinterés, desestimando la iniciativa individual, su identificación con la empresa afectando así el desempeño y producción del empleado. Se produce una desconfianza en la comunicación y cuidado al momento de generarse una idea, por lo que suele omitirse por miedo al plagio o expuesta a viva voz so pena de ser obviada por no haber sido presentada a través de los canales regulares, afectando el ambiente y clima organizacional y las relaciones interpersonales; elementos básicos de la gerencia actual del capital humano ya que ellos, en condiciones ideales, facilitan la identificación, los altos estándares de calidad, el reconocimiento y por ende la auto-realización de individuo.

El proceso de prevención para radicar o evitar el Síndrome de Anát es el poder establecer una cultura donde predominen los valores éticos y desapruebe la usurpación de ideas ajenas; los canales de comunicación bilaterales y horizontales; incentivar los logros en equipos y valorar los aportes realizados por todos. Es vital comprender que la conducta orientada a obtener prestigio con ideas ajenas, en cualquier cargo o nivel de conocimiento que se presente, es una condición contaminada organizacionalmente que deberá ser identificada, combatida y erradicada en cualquier área, institución o empresa donde se encuentre. Si estamos forjando nuevas generaciones estas conductas no pueden ser aceptadas ni compartidas a ningún nivel o circunstancia.

Recordemos que Thomas Fuller en momento dado expresó que “la astucia puede tener vestidos, pero la verdad le gusta ir desnuda.” El trabajo en equipo facilita y motiva al desarrollo, innovación, creación e implementación de ideas, pero cuando estas se ven amenazadas, manipuladas y robadas las instituciones y empresas no podrán crecer, no podrán ampliar sus servicios y por ende, no podrán ser productivas. Hacen tendencias a estancarse y desmotivando al personal existente. Hagamos algo, “DIGA NO AL SINDROME DE ANÁT”, el País se lo agradecerá al igual que sus empleados más fieles. Y el medio ambiente será una mucho más sano para todos los que laboramos.