miércoles, 26 de agosto de 2009

LA CONDUCTA DELATA LAS MENTIRAS, LAS SIMULACIONES Y LOS ENGAÑOS, ¿EXISTE ALGÚN PROBLEMA?


LA CONDUCTA DELATA LAS MENTIRAS, LAS SIMULACIONES Y LOS ENGAÑOS,

¿EXISTE ALGÚN PROBLEMA?



Por: Dra. Frances Roulet

psicologiaclinica.ayuda@gmail.com

La mentira es una conducta muy cotidiana desde que el mundo es mundo. Platón expresó en un momento dado que “las cosas en última instancia, están constituida por conceptos.” Entonces, podemos definir que la mentira no es más que una expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, cree o piensa. Y se puede inferir que el que simula y engaña también dice mentiras pues distorsionan los datos de la realidad en la cual se vive. Las relaciones humanas están basadas en la confianza y credibilidad del otro, y cuando recurrimos a las mentiras, las simulaciones y los engaños intensificamos el conflicto o problema, en vez de aplacarlo o solucionarlo. Por lo que éste se convierte en las peores estrategias utilizadas para salir del problema.

En la actualidad, aparentemente, estas estrategias están a la orden del día, pues lo que son los disimulos, las mentiras implícitas o los engaños deliberados se encuentran formando parte de los escenarios en los que transcurren la vida social dominicana. El encubrimiento, la exageración, la falsedad de la información suministrada o la negación de problemas o conflictos son los conceptos que estamos enseñando, y dejando como legado bueno y valido para las próximas generaciones. Claro, y con toda seguridad estas conductas que no forman parte de la ética moral, pueden estar asociadas directamente con diversas causas, a veces patológicas (la evidencia de factores psicopáticos o de algún trastorno de la personalidad como los son la personalidad borderline, narcisista e histriónica), criminológica ( en donde la evidencia de necesidad de violencia o evadir responsabilidades legales) o simplemente adaptativas (conseguir determinados objetivos en circunstancias adversas), (Rogers, 1977). Por lo que entonces, la mentira pudiéramos entenderla como un mecanismo de reducción de la ansiedad o culpabilidad de algo de lo que no se sienten orgullosos. Resultando en una sobreevaluación de la realidad, que aparece demasiada hespéride y dolorosa de apoyar y soportar. Cuando el mentir, el simular y el engañar lo convertimos en conceptos adaptados a la conducta de una forma compulsiva e impulsiva y aparecen con regularidad se termina deteriorando la credibilidad y confianza, factor para las relaciones con los demás, y para mantener y darle continuidad a la postura, siguen cometiendo errores, siendo descubiertos y generando rechazos. Rechazos que dejan heridas permanentes negativas dentro de la sociedad en que vivimos. La realidad es que cuesta más trabajo el no decir la verdad que diciéndola.

En una investigación publicada en el Journal of Personality and Social Psychology, J. M. Martínez Selva indicó que hay tantas probabilidades de que los mentirosos patológicos sean personas seguras, atractivas y socialmente aceptadas, como de que sean introvertidos, sin embargo, hizo una distinción acerca del nivel de educación. El investigador denotó que aquellos con mayor nivel de educación son más proclives a practicar el engaño, al igual que los que más se preocupan por “el qué dirán.” Reveló que la mayor parte de las mentiras son interesadas: la fabulación se constituye en una estrategia de defensa ante una situación delicada, un problema o la posible desaprobación. Indicó que el mentiroso alberga casi siempre miedo, fundado o no, a que la verdad se sepa, la cual encierra miedo a ser menos que los demás, no conseguir un objetivo profesional, perder una venta, o no lograr un pedido, ser menos atractivo, que no nos quieran, aprecien o respeten, a perder o a no ganar algo.

De acuerdo con Jeffrey Hancock (2003), psicólogo investigador de la Universidad de Cornell de New York, reveló en el análisis final de su investigación sobre la mentira que contrario a lo que se pudiese pensar, las personas mienten más cuando conversan entre sí, es decir, cara a cara (27%) o por teléfono (37%) que cuando se comunican a través de cualquier otro medio, como lo es el correo electrónico (14%). Este estudio mostró notablemente que las personas mienten menos cuando escriben, y no se observó diferencias significativas en la tasa de mentiras en las mensajerías instantáneas (21%) y las interacciones cara a cara.Hancock, también, expresó que la gente fabula menos cuando se pueden conversar y enfrentarlas con pruebas que podrían comprometerlos en la realidad de la verdad. Si bien es cierto que estas investigaciones han puesto de manifiesto lo que es la conducta de una persona que dice mentiras, simula y engaña, entonces la gravedad expresada por Cicerón “como nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad.” Entonces con éstas famosa expresión pudiese surgir una enorme preocupante, pues en este sentido, la mentira, la simulación y el engaño no sólo está presente en lo que se dice y en cómo se dice sino, en lo que se oculta, en lo que se distorsiona, en lo que se niega, en lo que se construye como real en el sentido de lo que está expuesto como la realidad observada. Y éste sentido expuesto de hace cientos de años, entonces, pudiera estar sosteniendo como la base de la violencia expuesta para ser juzgada por todos nosotros. Y, entendiendo claramente la elocuencia de lo expresado por Friedrich Nietzsche al decir “lo que me entristece no es que me hayas mentido, sino que ya nunca más podré confiar en ti.” Por lo que les dejó reflexionando si en verdad ¿Existirá algún problema en la actual Sociedad en que vivimos? o simplemente somos una mentira, un simulo o un engaño como Sociedad.

La Existencia de la Violencia A Traves del Hostigamiento Laboral en RD


La Existencia de la Violencia A Traves del Hostigamiento Laboral en RD
viernes, 14 de agosto de 2009




Por: Dra. Frances Roulet
Psicóloga Clínica
psicologiaclinica.ayuda@gmail.com


Las recientes investigaciones en la República Dominicana sobre el fenómeno de la violencia laboral muy conocida como acoso psicológico laboral o mobbing no alcanzan a plasmar la realidad de la seriedad del problema. Leo Tolstoi no pudo expresarse mejor cuando dijo “Toda reforma impuesta por la violencia no corregirá nada el mal: el buen juicio no necesita de la violencia.”

La utilización de la palabra “Mobbing” para describir e identificar este fenómeno fue deriva del verbo inglés “To mob” que significa atacar con violencia. El etnólogo, Konrad Lorenz, experto en el comportamiento agresivo de algunas especies de pájaros contra sus contendientes, tomo etiológicamente de la palabra “Mobbing” para referirse al comportamiento exhibido entre estas especies como tal.

Para la década de los ochentas, el psicólogo Heinz Leymann inició las primeras investigaciones científicas sobre el Mobbing o acoso psicológico laboral. Este continúo denominando el fenómeno con la palabra “MOBBING” a la violencia psicológica ejercida en los puestos de trabajo por parte de sus superiores o los propios compañeros de trabajo. No obstante, hoy día hablamos sobre la conceptualización de la violencia, e impresiona cuando profesionales representantes de diversas organizaciones y dependencias gubernamentales hablan sobre el concepto, y como se ha podido disminuirla estadísticamente.

En la República Dominicana, la violencia laboral no es más que una acción ejercida dentro del ámbito del trabajo manifestado en actos violentos, incluyendo agresiones físicas y amenazas. Los últimos años, en la República Dominicana se ha dada el lujo de aumentar la conducta de dicho concepto al permitir que sus empleados sean sometidos a unas de las clasificaciones de violencia, implementada como lo es el Mobbing o hostigamiento laboral. Nuestras organizaciones y dependencias gubernamentales buscan soluciones reales y permanentes a los problemas, pero no han acabado de entender la conceptualización de violencia pues continúan permitiendo el acoso institucional.

El MOBBING, hostigamiento laboral, acoso psicológico laboral o acoso institucional se refiere a las conductas hostiles y agresivas injustificadas, negativas y dañinas por parte de un individuo o grupo de una empresa o institución hacia otro individuo o grupo. Esto implica la acción de un hostigador cuyo fin es producir un malestar físico y psicológico en el empleado a través de sus actos hostiles, agresivos y negativos de forma sistemática y prolongada. El mismo puede ocurrir entre colaboradores de igual jerarquía, de nivel inferior a superior o nivel superior a inferior.

La existencia de un sistema precario o las condiciones socio-ambientales que imperan en los puestos de trabajo en la actualidad de este país cultivan el ingrediente necesario para que el Mobbing laboral pueda darse y se observen bajo la mirada atemorizada de sus subordinados.

Estas conductas hostiles, agresivas, negativas y violentas pueden manifestarse de las siguientes maneras:



1. Amenazar de manera continuada a la víctima o coaccionarla.
2. Quitarle áreas de responsabilidad clave, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés o incluso ningún trabajo que realizar («hasta que se aburra y se vaya»).
3. Modificar sin decir nada al trabajador las atribuciones o responsabilidades de su puesto de trabajo.
4. Tratarle de una manera diferente o discriminatoria, usar medidas exclusivas contra él, con vistas a estigmatizarlo ante otros compañeros o jefes (excluirle, discriminarle, tratar su caso de forma diferente).
5. Ignorarle (hacerle el vacío) o excluirle, hablando sólo a una tercera persona presente, simulando su no existencia o su no presencia física en la oficina, o en las reuniones a las que asiste (como si fuese invisible).
6. Retener información crucial para su trabajo o manipularla para inducirle a error en su desempeño laboral, y acusarle después de negligencia o faltas profesionales.
7. Difamar a la víctima, extendiendo por la empresa, organización y socialmente rumores maliciosos o calumniosos que menoscaban su reputación, su imagen o su profesionalidad.
8. Infravalorar o no valorar en absoluto el esfuerzo realizado por la víctima, negándose a evaluar periódicamente su trabajo.
9. Bloquear el desarrollo o la carrera profesional, limitar, retrasar o entorpecer el acceso a promociones, becas, cursos, seminarios, especialidades, maestrías o doctorados para el desarrollo o capacitación profesional.
10. Ignorar los éxitos profesionales o atribuirlos maliciosamente a otras personas o a elementos ajenos a él, como la casualidad, la suerte, la situación del mercado, etc.
11. Criticar continuamente su trabajo, sus ideas, sus propuestas, sus soluciones, etc.
12. Monitorizar o controlar malintencionadamente su trabajo con vistas a atacarle o a encontrarle faltas o formas de acusarle de algo.
13. Castigar duramente o impedir cualquier toma de decisión o iniciativa personal en el marco de sus responsabilidades y atribuciones.
14. Bloquear administrativamente a la persona, no dándole traslado, extraviando, retrasando, alterando o manipulando documentos o resoluciones que le afectan.
15. Ridiculizar su trabajo, sus ideas o los resultados obtenidos ante los demás trabajadores, caricaturizándolo o parodiándolo.
16. Invadir la privacidad del acosado interviniendo su correo, su teléfono, revisando sus documentos, armarios, cajones, etc.
17. Robar, destruir o sustraer elementos clave para su trabajo.
18. Atacar sus convicciones personales, ideología o religión.
19. Animar a otros compañeros a participar en cualquiera de las acciones anteriores mediante la persuasión, la coacción o el abuso de autoridad.

Las consecuencias psicológicas y laborales de ésta conductas hostiles, agresivas y negativas son devastadoras, produciendo los siguientes síntomas:

* Lento deterioro de la confianza en sí misma y en sus capacidades profesionales por parte de la víctima.
* Proceso de desvaloración personal.
* Desarrollo de la culpabilidad en la víctima (la propia familia suele cuestionarla sobre su comportamiento).
* Creencia de haber cometido verdaderamente errores, fallos o incumplimientos.
* Somatización del conflicto: enfermedades físicas como los son dolores de cabezas, migrañas, problemas gastrointestinales, taquicardia, entre otros síntomas físicos.
* Insomnio, ansiedad, estrés, irritabilidad, hipervigilancia, fatiga, cambios de personalidad, problemas de relación con la pareja, depresión o empeoramiento de una condición médica.
* Inseguridad, torpeza, indecisión, conflictos con otras personas e incluso familiares.
* Bajas laborales que el acosador suele aprovechar contra el trabajador.
* Suicidio.
* Desarrollar trastornos mentales como lo es el trastorno estrés postraumático, trastornos del ánimo, entre otros.

No obstante, existen otras consecuencias familiares o sociales de un acoso laboral como son las:

* Agresividad con la familia: violencia domestica o intrafamiliar.
* Aumento de conflictos con la familia y los amigos.
* Aumento de las enfermedades de los hijos y problemas escolares.
* Aislamiento social y familiar de la víctima.
* Abandono de los amigos y rechazo por parte del entorno de la víctima, cansados de la "obsesión" con el problema laboral, “No te quejes, que nosotros no estamos mejor: el puesto va con el sueldo.”
* Falta de apoyo de los familiares ante los intentos de la víctima de hacer frente a la situación, legal o psicológicamente.
* Estigmatización social en los sectores de actividad laboral próximos.

Las consecuencias del acoso laboral o mobbing no solo observan y afectan a la persona sino es también perdida para el área laboral, social familiar y para la victima de este tipo de violencia. El desenlace habitual de la conducta de acoso laboral suele significar la salida de la víctima de la organización de manera voluntaria o forzosa. Otras consecuencias pueden ser el traslado, o incluso el pase a situación de incapacidad permanente. La recuperación definitiva de la víctima suele durar años y, en casos extremos, no se recupera nunca la capacidad de trabajo.

En algunos casos, el mobbing persiste afectando incluso después de la salida de la víctima de la empresa o institución, con unos pronósticos negativos o calumniosos a futuros empleadores, eliminando así la posibilidad de buscar otro empleo externo de la víctima afectada, tratándose de una especie de re-mobbing. De acuerdo con el psicólogo Heinz Leymann, el mobbing laboral u hostigamiento laboral se suele manifestar sobretodo en la Administración Pública, en la Administración Sanitaria y especialmente en la Universidades.

La Dra. Rosa Peñasco, profesora asociada en Derecho Civil de la Universidad Nacional de Educación a Distancia coincide con Heinz Leymann y señaló que dentro de las universidades se presente el fenómeno del mobbing, y que a su juicio distinguen entre las víctimas del mobbing laboral tres perfiles característicos:

* Personas brillantes y, por tanto, consideradas peligrosas para el agresor.
* Aquellas que, por su eficacia, ponen en evidencia lo establecido.
* Individuos vulnerables o depresivos sobre los que descargar las frustraciones, presentándose también, como una supuesta amenaza para el estatus del acosador.




Dra. Rosa Peñasco señaló que el rasgo característico del acosador que opera en el ámbito universitario es su gran capacidad para buscar resquicios legislativos, con lo que consigue quedar impune ante el incumplimiento de las normas y que sus actividades corruptas sigan pareciendo legales.

El psicólogo y Profesor de la Universidad de Alcalá de Henares y Director de los estudios Cisneros sobre Acoso Psicológico, Dr. Iñaki Piñuel indicó que el mobbing no es más que un verdadero proceso de destrucción psicológica y social, y que usualmente termina con la salud psicológica de las personas. Salud física y que un porcentaje elevado de casos concluyen, por desgracia con la salud del trabajador de la institución, organización o dependencia gubernamental para la que trabaja. Para los estudios del 2006, la prevalencia del mobbing ascendía a más del 20%, 1 de cada 5 funcionarios señalaron estar en esta situación en los últimos seis meses.

Entonces, si solo tres años más tarde las posibilidades de que éste fenómeno haya incrementado en algunos de los países desarrollados, que podemos pensar para nuestro País, pues aún los profesionales, técnicos y no profesionales no han podido conceptualizar el mobbing como un tipo de violencia.

Mahatma Gandhi, para la época que le toco vivir, desarrollo la conceptualización de la violencia al expresarse acertadamente que “la intolerancia es una forma de violencia y un obstáculo para el crecimiento de un verdadero espíritu democrático.” Entonces, ante esta conceptualización ¿por qué continuamos fomentando y tolerando la violencia?

¿Quién o quiénes podrán garantizar estos derechos? Pues las poderosas ramificaciones de éste fenómeno son sumamente preocupantes, no solo para el empleado y su empleador que se encuentran afectados sino para las familias, la salud mental, la salud médica, y por ende, a nuestra Sociedad por completo.

DÉJAME, QUIERO MORIR

DÉJAME, QUIERO MORIR



Por: DRA. FRANCES ROULET

PSICÓLOGA CLÍNICA

psicologiaclinica.ayuda@gmail.com

Napoleón dijo: “Abandonarse al dolor sin resistir, suicidarse para sustraerse a el, es abandonar el campo de batalla sin haber luchado.” En los Estados Unidos de América cada año se producen 30 mil muertes por suicidio consumados, éste numero es 8 a 10 veces superior si contabilizamos el numero de intento suicidas. A esta cifra se le excluye el número de suicidios crónicos secundarios del consumo desproporcionado al abuso de alcohol o drogas o las desatenciones de dietas médicas para la diabetes, obesidad e hipertensión.

La Organización Mundial de la Salud, [OMS] y la Asociación Mundial de la Salud, [AISP] han identificado el suicidio como la tercera causa de muerte en el mundo, especialmente entre los 15 a 44 años de edad, pudiéndose prevenir. De acuerdo con OMS un millón de personas se suicidan cada día en el mundo, es decir, una cada 40 segundos. Mientras en la República Dominicana la tasa actual de suicidio es de 3 a 8 por cada 100,000 habitantes. La Oficina Nacional de Estadísticas, [ONE] ha indicado que el 87 por ciento de los casos de suicidios ocurridos en los últimos siete años han sido hombres. Estos números son alarmantes para un país que se encuentra en un intento de desarrollo.

También es de extrema importancia que realmente se desconoce la cifra real de la cantidad de personas que intenta suicidarse, pues por cada persona que ejecuta un suicidio, existen aproximadamente 20 personas más que intentan acabar con sus vidas.

A nivel mundial, las tasas de suicidio han incrementado en un 60 por ciento en los últimos 50 años, y éste aumento ha sido significativo para los países en vía de desarrollo, (OMS, 2008).

Por lo que la OMS y AISP le han sugerido a los países y sus gobiernos que reconozcan las causas del suicidio, proteger a los grupos mas vulnerables (las personas con problemas psicológicos y psiquiátricos, los que le faltan el contexto socio-económico, las personas dependientes a las bebidas alcohólicas y las drogas, a los minusválidos, a las personas educacionalmente pobres, las personas débiles de salud física, y a los enfermos de alto riesgos), identificar las tendencias e intercambiar información con otros países, especialmente en las medidas de prevención.

Las estadísticas de suicidio actualmente, se basan en los certificados de defunción y en las pesquisas judiciales, por lo que existe una subestimación de la verdadera incidencia. No obstante, el suicidio se encuentra entre las diez primeras causas de muerte, y es la segunda causa de muerte entre los adolescentes.

El suicidio es una conducta en la que la persona se autodestruye quitándose la vida. Este comportamiento autodestructivo puede ser directo o indirecto. Los gestos suicidas, los intentos de suicidio y el suicidio consumado son ejemplo de comportamiento autodestructivo directo. Por lo que se deberá entender que el comportamiento suicida es cualquier acción intencionada con consecuencias potencialmente mortales.

El comportamiento autodestructivo indirecto implica la participación, casi siempre de una forma repetitiva en actividades peligrosas sin que exista una intención consciente o clara de morir. Ejemplo de un intento suicida o comportamiento autodestructivo indirecto incluyen el abuso del alcohol o drogas, el descuido de la salud especialmente en pacientes de alto riesgo, la automutilación, conducir un auto de modo temerario, o hacer carreras de alta velocidades conduciendo temerariamente los motores y el comportamiento criminal. Estas personas que exhiben un comportamiento autodestructivo indirecto son a los que llamamos “que tienen un deseo de muerte”, pero generalmente existen muchas razones para ese comportamiento. La conducta suicida por lo general resultan de la interacción de varios factores causales como lo son la depresión y otros problemas psicológicos y psiquiátricos; las enfermedades orgánicas crónicas o terminales (como diabetes, hipertensión, cáncer, problemas cardiacos, VIH, SIDA, entre otros); los factores sociales como las desilusiones, problemas familiares, problemas maritales, falta de contacto y comunicación humana, perdida de un ser querido y la ausencia de apoyo social; los trastornos de la personalidad; y los problemas financieros o perdida de empleo.

La mayoría de estas personas que intentan o consumen el acto suicida presentan una depresión enmascarada. El suicidio es a menudo el acto final de una serie de comportamientos autodestructivos. Cualquier acto o amenaza de comportamientos autodestructivos verbal o físico deben ser tomados en serio, y todos deberán ser evaluados y tratados por un profesional de la conducta.

Es importante destacar que a veces un suicidio consumado o intento de suicidio se presenta como algo totalmente sorpresivo y chocante, incluso para los familiares cercanos, los amigos y los compañeros, generalmente existen signos premonitorios. En general estas personas que se quieren autodestruir se encuentran deprimidos, y por ende, el paso practico mas importante para evitar esta conducta autodestructiva es diagnosticar y tratar psicológica o psiquiátricamente.

El escuchar y observar los signos y síntomas que pueden ser conscientes o inconscientes son muchas veces un grito de ayuda de una persona que no tiene las herramientas necesarias y en el momento para expresar el dolor emocional y lo mal que se sienten. Las banderas rojas se alzan en alerta cuando usted escuche frases como: “todo estaría mejor si yo no estuviera aquí o sin mi”, “no importa algún día volveremos a vernos”, “ No importa, no estaré por mucho tiempo mas”, “ya yo no le importo a nadie”, preocupación por la muerte, ya sea de una forma verbal o por escrito sobre ella; hacer un testamento y encargárselo de ejecutarlo a un amigo o familiar en caso de que algo le pase, arreglar papeles y cosas personales. Hacerle prometer de que usted cuidara de sus hijos o familiares cuando el o ella ya no estén presentes, cuando le escuchen despedirse con un sentimiento de no volverse a ver mas, hablar del suicidio con una seguridad, aunque estuvieran bromeando; haber tenido muchos accidentes recientemente; implicarse en conductas de riesgo, como exceso de velocidad, y por ultimo no olvidemos las amenazas verbales o escritas de autoagresión u otras personas.

En fin, recapitulemos para que puedan reconocer cuando una persona tiene sentimiento de querer suicidarse o intentar hacerlo, miremos a:

Signos Iníciales.

· Depresión

· Conducta Impulsiva

· Nerviosismo

· Afirmaciones o expresiones de sentimientos de culpa.

· Tensión o Ansiedad

Signos Críticos.

· Intentos directos o indirectos de suicidio.

· Amenazas directas o indirectas de cometer suicidio.

· Regalar pertenencias, intentos de “poner en orden sus asuntos personales”.

· Cambio de conducta repentina, especialmente de calma después de un periodo de ansiedad.

Signos de Peligro.

· Perdida de interés en actividades que eran previamente placenteros.

· Disminución súbita en el desempeño escolar, laboral o académico.

· Cambios inusuales en el sueño o hábitos alimentarios.

· Irritabilidad inusual.

· Retraimiento a los amigos.

Muchas de las personas que intentan conductas autodestructivas directas o indirectas intentan hablar de ello con anterioridad. Algunas veces, la capacidad de hablar con alguien compasivo, que pueda y sepa escuchar sin hacer juicio es lo suficiente para evitar que la persona ejecute el acto de suicidio, pues usted mismo puede buscarle la asistencia profesional de un psicólogo o psiquiatra o de una emergencia en una clínica u hospital, pero mientras usted busca esa ayuda nunca desatienda a la persona, ni la deje sola bajo ninguna razón. ¡Nunca ignore una amenaza o un intento de suicidio, pueden salvarle la vida a cualquiera!

Los Problemas del Aprendizaje, Impacto en el Futuro de la Educacion

Los Problemas del Aprendizaje, Impacto en el Futuro de la Educación Imprimir E-Mail
viernes, 21 de agosto de 2009


Por: Dra. Frances Roulet

Psicóloga Clínica

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En el mundo del aprendizaje, las palabras poseen el poder de elevar o destruir la autoestima o la motivación de una persona, y a veces utilizamos ambos poderes simultáneamente aumentando el daño o el bienestar a la persona a la cual nos estamos refiriendo. El término de dificultad de aprendizaje o problemas de aprendizaje o problemas excepcionales del aprendizaje o diferencias en el aprendizaje se utilizan para distinguir éste problema. A diferencia de otras condiciones, tales como la sordera, la ceguera, los trastornos de aprendizaje son una forma de ocultar la de discapacidad. Estas discapacidades o limitaciones ocultas no producen cambios físicos u otras manifestaciones evidentes. Los trastornos de aprendizaje pueden afectar la capacidad para comprender lo que se lee, lo que se escucha, y lo que se integra a los diferentes niveles del cerebro. Esto significa que los niños o adultos no podrán aprender de la misma manera o al mismo ritmo que los demás. Estas limitaciones se manifiestan de diferentes formas afectando las habilidades de la persona para hablar, escuchar, leer, escribir, deletrear, recordar información, organizar información, analizar información o aprender las matemáticas. Al igual que puede afectar la coordinación, autocontrol, la atención o concentración, o la impulsividad. Es decir, que cuando hablamos de dificultades, limitaciones o diferencias en el aprendizaje, nos estamos refiriendo a aquellas personas que se le dificulta el proceso de aprender, identificar, analizar o recordar un concepto dado, obstruyendo el desarrollo de su potencialidad académica. Esto se debe a que los problemas de aprendizaje no son otra cosa que un trastorno neurobiológico que hace que el cerebro humano funcione o esté estructurada de una manera diferente. Los niños con problemas del aprendizaje no son “tontos” o “perezosos.” De hecho, ellos por lo general tienen un nivel de inteligencia promedio o superior al promedio. Lo que pasa es que sus cerebros procesan la información de una manera diferente. Como aquellas personas que son genio en un área específica como la música, o la pintura, más sin embargo, no pueden leer, pero si poseen la habilidad de comunicación que quizás otros que si saben leer no la tienen. Podemos citar como ejemplo de esta situación a Kim Peek quien nació el 11 de noviembre de 1951 en Salt Lake City, y quien recuerda el 98% de los 12,000 libros que ha leído.

Este ha lee dos páginas en 8 segundos utilizando cada ojo para leer una página distinta. El apenas tarda una hora en memorizar un libro, reteniendo de un modo preciso e instantáneo información sobre datos históricos, geografía, literatura o cualquier tema. O contemplar las obras del inglés Stephen Wiltshire que con tan sólo ver un edificio durante unos segundos es capaz de dibujarlo con gran destreza y exactitud haciendo esta una obra fiel.

Los problemas de aprendizaje son muy comunes, uno de cada cinco personas en los Estados Unidos tiene un problema del aprendizaje. Los estudios indican que aproximadamente tres millones de niños, entre las edades de 6 a 21 años de edad tienen alguna forma de problema del aprendizaje y reciben algún tipo educación especial en la escuela. De hecho, la mitad de todos los niños que reciben educación especial tienen un problema del aprendizaje (Reporte Anual al Congreso, Departamento de Educación de los Estados Unidos, 2002).

Los ejemplos como el caso de Leslie Lemke un genio de la música, que a los 14 años tocó sin vacilaciones ni errores el Concierto No. 1 de Tchaikovsky después de sólo haberle escuchado una vez, horas antes en la televisión. No obstante, de nunca haber recibido lecciones de piano y que aún continúa sin recibir en la actualidad clase alguna de música. Pues éste en particular, es ciego y padece trastorno del desarrollo y parálisis cerebral. Mas sin embargo, toca y canta miles de piezas en conciertos que da por los Estados Unidos y otros países improvisa y compone. El del británico, Daniel Tammet que posee la habilidad matemática increíble, puede elevar 47 a 5 y dar el resultado en un instante, dividir 15 entre 98 y dar más decimales que cualquier calculadora, y, además puede recitar en cinco horas, 200 decimales del número pi, además ha aprendido numerosas lenguas como el finlandés, alemán, español, lituano, rumano, esperanto, galés, estonio, islandés y francés.

Debemos destacar, que las dificultades en el aprendizaje pueden plantearse como un problema permanente y no tienen señales únicas, pero si puede, la indiferencia y la ignorancia crear un problema emocional o psicológico en éstos niños cuando lo exponen al rechazo, la vergüenza, la confusión, la humillación y porque no decirlo al acoso escolar de sus compañeros académicos y comunitario en el medio ambiente social en el que intentan sobrevivir.

Al observar el comportamiento del niño o el adolescente, podemos darnos cuenta que ellos pueden exhibir un aislamiento físico y/o social, pueden hacen el papel de payaso o reaccionan malcriadamente en un momento dado o se violentan con el compañero, maestro o padres. Estos síntomas solo enmascaran y ciegan la visibilidad de los síntomas de lo que es un problema o limitación del aprendizaje. Frecuentemente, en la etapa inicial del problema, no se reconocen los síntomas que pueden ser clave para poder detectar y determinar la dificultad que está presentando el niño o adolescente. Muchos de estos síntomas pueden presentarse solos o en una combinación de comportamientos manifestados, como los son:

  • El tener dificultad en poner atención en el problema.
  • Esconder, perder o evadir trabajo diario escolar o tareas.
  • Son extremadamente sensibles a las críticas, errores o malas notas. Se resienten con facilidad.
  • Aparentan tener una auto estima baja (únicamente).
  • Desarrollan condiciones enfermizas, por ejemplo, vomitar para no asistir a la escuela o colegio.
  • Se retiran social y emocionalmente, se deprimen, se convierten extremadamente ansiosos y tímidos.
  • Se envuelven en otras actividades para no trabajar la parte académica o de responsabilidad.
  • Constantemente le echan la culpa al otro por sus responsabilidades.
  • Constantemente dan excusas para no hacer sus responsabilidades.
  • Le atribuyen las dificultades a otras causas, como el desinterés en una materia o un maestro.
  • Se auto-evalúan en el sentido personal.
  • Poseen notas excelentes, pero socialmente presentan problemas de conductuales.

    Cuando el niño tiene un problema del aprendizaje, él o ella:

  • Puede presentar problemas en aprender el alfabeto.
  • Hacer rimar las palabras o conectar las letras con sus sonidos.
  • Puede cometer errores al leer en voz alta, y repetir o detenerse a menudo.
  • Puede no comprender lo que lee.
  • Puede tener dificultades con deletrear palabras.
  • Puede tener una letra desordenada o tomar el lápiz torpemente.
  • Puede luchar para expresar sus ideas por escrito.
  • Puede aprender el lenguaje en forma atrasada y tener un vocabulario limitado.
  • Puede tener dificultades en recordar los sonidos de las letras o escuchar pequeñas diferencias entre las palabras.
  • Puede tener dificultades en comprender bromas, historietas cómicas ilustradas, y sarcasmo.
  • Puede tener dificultades en seguir instrucciones.
  • Puede pronunciar mal las palabras o usar una palabra incorrecta que suena similar.
  • Puede tener problemas en organizar lo que él o ella desea decir o no puede pensar en la palabra que necesita para escribir o conversar.
  • Puede no seguir las reglas sociales de la conversación, tales como tomar turnos, y puede acercarse demasiado a la persona que le escucha.
  • Puede confundir los símbolos matemáticos y leer mal los números;
  • Puede no poder repetir un cuento en orden (lo que ocurrió primero, segundo, tercero).
  • Puede no saber dónde comenzar una tarea o cómo seguir desde allí.

El fracaso de no reconocer, de no poder entender y enfrentar el problema de aprendizaje crea un profundo impacto en la vida de ese niño o adolescente, al igual que su familia a la cual también se ve afectada.

La presencia de los problemas de aprendizaje puede ser observada cuando se sospeche que hay un retardo en la adquisición de habilidades en el niño o adolescente de al menos uno a dos años académicos. Deberá el individuo presentar un rendimiento inferior en la lectura, el cálculo o la expresión escrita esperado para su edad, escolarización y nivel de inteligencia, de acuerdo como lo indiquen los resultados de las EVALUACIONES PSICOLÓGICAS (evaluaciones clínicas, académicas y psiconeurológicas) administradas por un profesional con maestrías y/o doctorados en Psicología.

Los problemas de aprendizaje interfieren significativamente en el rendimiento académico o en las actividades cotidianas que requieren de la lectura, el cálculo o la escritura. Descartando las posibilidades de los problemas de aprendizaje cuando éstos no son debido a un déficit sensorial o condición médica. En éste proceso establecido, los profesionales del equipo multidisciplinario (Psicólogo, neurólogo, orientador escolar, médico especialista, profesor y el psiquiatra) a cargo del caso, deberán descartar las causas posibles de ese bajo rendimiento, como por ejemplo, la presencia de hipoacusia (sordera), alteraciones visuales, trastornos metabólicos, alteraciones del aparato respiratorio y fonador, enfermedades entre muchas otras.

A estos individuos se les puede proporcionar una ayuda adecuada para sus dificultades en el aprendizaje; pues estos niños y adolescentes pueden tener éxito en la vida. Los padres y maestros pueden ayudar a estos niños y adolescentes estimulándoles y motivándoles sus áreas fuertes e identificando sus áreas débiles, refiriéndoles y cooperando con el equipo multidisciplinario y aprendiendo estrategias para enfrentar los problemas de aprendizaje específicos. Con frecuencia confundimos los trastornos del aprendizaje con otras discapacidades, como el retraso mental, el autismo, la sordera, la ceguera o los trastornos del comportamiento, pero ninguna de estas discapacidades constituyen un trastorno del aprendizaje. Y aún más, no deberán confundirse con la falta de oportunidades educativas, como los cambios frecuentes de escuelas o colegios o las faltas de asistencias a la clase.

Por último, recordemos a Sigmund Freud cuando dijo que “nuestros complejos son la fuente de nuestra debilidades, pero con frecuencia, son también la fuente de nuestra fuerza.” Los problemas o limitaciones del aprendizaje se observan desde la niñez y son ocasionados por múltiple razones, no tienen síntomas específicos por la cual no desaparecen por arte de magia ni con un castigo o con golpes. Aunque la posibilidad de que algunos de estos problemas de aprendizaje pueden disminuir o mejorar; la limitación en el aprendizaje como base existiría siempre, y es por eso que es importante enseñarle a su niño o adolescente a mantenerse motivado y triunfar, a pesar de sus problemas o limitaciones en el aprendizaje, pues éste será un impacto de mayor envergadura en sus vida. Todos necesitamos tener una visión, y entiendo que Albert Einstein mejor no lo pudo expresar al decir que “nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.”